BRILLADO

El brillado superficial por abrasión es un proceso de acabado mecánico que elimina microscópicamente la capa más externa de una pieza metálica, con el fin de obtener una superficie lisa, uniforme y altamente reflectante. A diferencia de los recubrimientos galvánicos o químicos, este tratamiento no añade ningún material externo; simplemente revela y realza el color, el brillo y la textura natural del metal base. Se realiza mediante el frote controlado de la superficie con abrasivos de granulometría decreciente (lijas, pastas, paños o cepillos), hasta alcanzar el acabado especular deseado. Este procedimiento es aplicable a una amplia gama de metales, incluyendo aluminio, bronce, cobre, acero inoxidable y aleaciones de antimonio, entre otros. Se emplea en joyería, ornamentación, componentes arquitectónicos, instrumentos musicales, utensilios de cocina de alta gama y piezas donde se valora la estética intrínseca del material sin alteraciones químicas ni capas añadidas.

NIQUELADO

El niquelado es un recubrimiento galvánico mediante el cual se deposita una capa de níquel sobre la superficie de una pieza metálica. Este proceso se lleva a cabo sumergiendo la pieza en un baño que contiene sales de níquel y aplicando corriente eléctrica, de forma que el níquel se reduce y adhiere al sustrato. El niquelado puede tener fines decorativos, aportando un brillo cálido similar al de la plata, o funcionales, como mejorar la resistencia a la corrosión y al desgaste. Es comúnmente utilizado como capa intermedia en el cromado decorativo, pero también como acabado final en componentes de electrónica, utensilios de cocina, instrumentos musicales y herrajes, donde se valora su aspecto estético y su capacidad para proteger al metal base.